Varios expertos culinarios han revelado que el secreto para reducir la acidez de la salsa de tomate no reside en el uso de azúcar, sino en el bicarbonato de sodio. La chef italiana Roberta desmonta el mito de que el azúcar neutraliza la acidez y asegura que solo altera el sabor. En lugar de ello, recomienda cocinar el tomate a fuego lento por 20-25 minutos o añadir una pizca de bicarbonato, lo que ayuda a neutralizar la acidez sin cambiar el sabor original. Sin embargo, advierte que un exceso en el uso de bicarbonato puede desvirtuar el sabor natural del tomate. Esta técnica, respaldada por especialistas en gastronomía, subraya la importancia del equilibrio al incorporar bicarbonato en las salsas.
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