Los calendarios de Adviento se han convertido en un fenómeno de marketing que promete sorpresas diarias, pero a menudo no justifican su elevado precio. Mientras que algunos productos, como el calendario de café de especialidad de El Noa Noa, ofrecen una propuesta honesta y de buen valor, otros, como los de chocolates de grandes marcas, juegan más con el envoltorio y la emoción que con la calidad del contenido. Existen opciones creativas y accesibles en sectores como el té y el queso, destacando por su equilibrio entre calidad y precio. Sin embargo, no todos los experimentos prosperan; propuestas como calendarios con alcohol o bebidas energéticas cuestionan la esencia del concepto. La verdadera esencia de estos calendarios podría hallarse en opciones personalizadas y hechas en casa, priorizando más la experiencia y el cariño que el lujo superficial.
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