La histórica alianza de inteligencia «Cinco Ojos», que incluye a Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Australia y Nueva Zelanda, enfrenta su mayor crisis en décadas debido a la inclinación del presidente Trump hacia Rusia y su posible cambio en el enfoque geopolítico. Establecida durante la Segunda Guerra Mundial, esta colaboración, considerada vital para el intercambio de inteligencia global, ahora podría sufrir modificaciones tras las decisiones de Trump de congelar el intercambio de información con Ucrania y su aparente alineamiento con el Kremlin. Las acciones del mandatario estadounidense han generado profunda preocupación entre los socios de la alianza, especialmente en el Reino Unido, el más estrechamente integrado con las agencias de inteligencia de EE.UU. Analistas advierten que la relación podría transformarse en una «alianza de dos ojos», dejando a Canadá, Australia y Nueva Zelanda en los márgenes. Además, la retórica de Trump hacia Canadá y su deseo de revisar acuerdos estratégicos podrían fracturar el bloque. A pesar de la incertidumbre, expertos sostienen que el valor estratégico de la alianza debería asegurar su continuidad, aunque admiten que podría haber ajustes en los protocolos de intercambio de inteligencia.
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