WhatsApp, la aplicación de mensajería más utilizada en el mundo, también se ha convertido en un terreno fértil para los ciberdelincuentes. Un estudio de Kaspersky resalta la preocupante rapidez con la que estos fraudes se consuman: más del 50% se completan en menos de 30 minutos y el 14% de las víctimas caen en menos de cinco minutos. Las estafas, que logran una pérdida media de 577 euros por víctima, a menudo comienzan con mensajes que simulan proceder de empresas o personas conocidas para luego trasladarse a WhatsApp, aprovechando su percepción de confianza. Además, el uso de inteligencia artificial para generar textos y audios convincentes está en aumento, con un 42% de las víctimas identificando estas técnicas. Para protegerse, se recomienda desconfiar de mensajes que exigen urgencia, verificar la identidad del remitente y nunca compartir datos personales sin confirmación legítima de la solicitud.
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