Una fiesta privada en Sant Antoni, Ibiza, organizada por Van Wyck, ha generado controversia por la creación de un lago artificial ornamental en medio de una severa sequía con restricciones de agua. Aunque la organización afirma haber utilizado menos de 60.000 litros de agua procedentes de camiones cisterna, las estimaciones iniciales apuntaban a 170.000 litros. El Ayuntamiento de Sant Antoni se desmarcó de la decisión, alegando desconocimiento previo y falta de mención del lago en la documentación del evento. A pesar de que la empresa afirma haber retirado y reutilizado el agua, el consistorio califica la acción de desacertada debido a la escasez del recurso en la isla. La fiesta, con temática egipcia y asistencia de 300 a 400 invitados, fue de carácter solidario con una donación de 50.000 euros a entidades locales. No obstante, el lago artificial destaca como símbolo de contradicción frente a la crisis hídrica que enfrenta Ibiza.
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