La técnica de lavarse el pelo «al revés» está ganando popularidad como solución para aportar volumen y suavidad al cabello fino. Este método, conocido como «reverse washing», invierte el orden tradicional de los productos: primero se aplica el acondicionador y luego el champú. Según expertos, este enfoque evita que el cabello se sobrecargue y se apelmace, lo que puede mejorar la apariencia de una melena fina, dejándola más suelta y con mayor movimiento. El acondicionador se emplea como preparación, aplicado solo en medios y puntas, ayudando también a desenredar y proteger el cabello de agresiones como el sol y la sal. Aunque efectivo para cabellos finos, no reemplaza al lavado tradicional en melenas muy secas o rizadas, donde aún podría ser necesaria la aplicación posterior del acondicionador.
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