Las altas temperaturas récord del verano están transformando el turismo, promoviendo un cambio hacia las «coolcations» o vacaciones en destinos más frescos, lo que refleja un cambio de mentalidad tanto de viajeros como del sector. Este fenómeno, que va más allá de una simple moda pasajera, está impulsado por una búsqueda de temperaturas agradables, naturaleza y autenticidad. Países como Noruega, Suiza y destinos menos tradicionales como Kirguistán ganan popularidad. Destaca el interés de personas mayores de 60 años y familias con niños en estos lugares menos calurosos y menos masificados. También se observa una tendencia a desestacionalizar los viajes, con más personas viajando en meses fuera de la temporada alta tradicional. No obstante, este cambio tiene el reto de evitar el aumento de emisiones de carbono, sugiriendo un enfoque más sostenible al viajar, priorizando transportes como el tren y estancias más largas. La evolución busca un turismo más respetuoso con el medio ambiente y las comunidades locales.
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