El panorama de la industria de semiconductores se encuentra en un momento crítico, enfocado más que nunca en el rendimiento de fabricación. A medida que las compañías líderes del sector enfrentan el reto de la miniaturización, no es el tamaño del nodo el factor determinante, sino el rendimiento, o «yield», lo que realmente define el éxito.
Recientemente, un análisis proveniente de KeyBanc ha agitado el debate en torno a la eficiencia de Samsung en su nodo de 2 nm GAA. Se estima que la compañía aún se encuentra por debajo del 40 % de rendimiento, lo que amenaza con obstaculizar su competitividad si no mejora rápidamente. Estos problemas no son nuevos para Samsung, ya que su transición al nodo de 3 nm GAA también generó incertidumbre, desviando a algunos de sus clientes hacia TSMC.
El rendimiento es crucial no solo porque afecta el coste por chip funcional, sino también porque impacta la capacidad efectiva de producción y los plazos de comercialización. En este contexto, la verdadera batalla tecnológica se está librando en torno a la consistencia, la capacidad y los márgenes de producción, más que en la simple capacidad de reducir nanómetros.
Mientras Samsung enfrenta estos desafíos, Intel emerge como un potencial contendiente con su tecnología 18A. Aunque la compañía también tiene camino por recorrer, se habla de un rendimiento alrededor del 60 %, lo que podría marcar su regreso al juego de los semiconductores avanzados. Esto, junto con su estrategia en EE. UU., refuerza su imagen frente a la competencia, especialmente en un momento de alta tensión geopolítica.
Al mismo tiempo, TSMC mantiene su posición como estándar de la industria. Reconocida por su madurez y habilidad de escalado, la empresa continúa avanzando en el desarrollo de su tecnología de 2 nm, consolidando su liderazgo.
De cara al futuro, lo realmente importante para los actores de la industria será observar las tendencias del rendimiento, evaluar los riesgos de suministro y la capacidad de reserva, y entender el soporte del ecosistema de diseño. Para fabricantes e integradores, el ‘número de nanómetros’ en 2026 tendrá menos peso ante la ejecución industrial efectiva, la capacidad de entregar volúmenes y los plazos contractuales confiables. La capacidad de adaptarse a estas dinámicas será fundamental para las empresas que buscan mantenerse competitivas en el cambiante mundo de la fabricación de chips.








