En el pueblo jienense de Marmolejo se prepara una singular sopa fría llamada cascaflote, un híbrido entre el salmorejo y la ensalada que se caracteriza por su textura cremosa y trozos crujientes. Este plato veraniego combina ingredientes tradicionales como tomate, pan, ajo y huevo, pero mantiene tropezones de tomate y clara de huevo picados que le dan su particularidad y lo diferencian de otras sopas frías. La preparación del cascaflote incluye una crema espesa emulsionada con aceite de oliva y se sirve bien fría tras reposar en la nevera, permitiendo que los jugos del tomate picado se integren con la mezcla.
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