En un descubrimiento arqueológico en Gomolava, Serbia, un análisis forense y genético ha revelado que una fosa común de hace 2.800 años, inicialmente atribuida a una epidemia, es en realidad el resultado de una matanza selectiva. El sitio, ubicado junto al río Sava, contenía 77 cuerpos, predominantemente mujeres y niños, con un 70,8% de las víctimas de sexo femenino. Las investigaciones sugieren que los asesinatos fueron perpetrados por hombres, posiblemente a caballo, con lesiones perimortem en las cabezas de las víctimas, indicando un ataque brutal mientras huían. No se encontraron lazos familiares significativos entre los fallecidos, lo que refuerza la teoría de que no pertenecían a un mismo grupo familiar. Además, el minucioso enterramiento bajo un lecho de bóvidos, junto con la diferencia dietética y la ausencia de símbolos de parentesco, sugiere un mensaje de poder o advertencia. El estudio ofrece una nueva visión sobre la violencia prehistórica en Europa, marcando a Gomolava como un yacimiento único debido a su perfil demográfico y la ausencia de vínculos familiares directos entre las víctimas.
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