La contaminación por microplásticos en los océanos, un problema global que introduce partículas plásticas en la cadena alimentaria, podría encontrar una solución gracias a un avance japonés. Un equipo del Centro Riken ha desarrollado un nuevo plástico biodegradable que se descompone en agua de mar. Este material, resistente y duradero, busca eliminar la acumulación de entre 4,8 y 12,7 millones de toneladas de plástico que llegan anualmente a los océanos. A diferencia de los plásticos tradicionales, este nuevo material se degrada rápidamente sin dejar residuos tóxicos, siendo reciclable y beneficioso para el suelo. Estos plásticos supramoleculares, que pueden personalizarse para diversas aplicaciones, prometen un cambio significativo en la lucha contra la contaminación marina.
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