En 2024, Latinoamérica y el Caribe experimentaron un año marcado por extremos climáticos, según un informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM). La región enfrentó una temperatura que superó en 0,90°C la media registrada entre 1991 y 2020, contribuyendo a fenómenos severos como la extinción del último glaciar venezolano, huracanes sin precedentes y variaciones críticas en el régimen de lluvias. La mexicana Celeste Saulo, secretaria general de la OMM, destacó el devastador impacto económico y ambiental desde los Andes hasta la Amazonía, con incendios forestales motivados por sequías y calor extremo. A pesar de esta situación alarmante, Saulo subrayó la importancia de las alertas tempranas y las herramientas climáticas que están siendo implementadas en diversos países de la región, como Costa Rica y Chile, para mitigar los efectos del cambio climático y aumentar la resiliencia. Estos eventos extremos reflejan la necesidad urgente de adaptación climática en la región, según el informe.
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