Aldama y su socio Claudio Rivas han estado involucrados en un esquema fraudulento mediante la creación de múltiples empresas dedicadas a la venta de hidrocarburos, las cuales eran cerradas poco tiempo después de su apertura. Esta estrategia les permitía evadir sus obligaciones fiscales con Hacienda, al evitar el pago de impuestos correspondientes. El modus operandi se basaba en la constitución de sociedades efímeras cuyo propósito principal era eludir los controles fiscales, generando así un significativo daño al erario público.
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