Ascender a los Reales de Sierra Bermeja en pleno julio es una experiencia que invita a sumergirse en un entorno natural extraordinario, donde la geología y la biología se entrelazan de manera fascinante. Este macizo, cuyas formaciones rojizas y brillantes son resultado de peridotitas que emergieron de las entrañas de la Tierra, ofrece un paisaje de tonalidades ocres y bermellones que varían según la luz del verano. En medio de este escenario, la vegetación ha encontrado su lugar, adaptándose a suelos pobres en nutrientes pero ricos en metales pesados. Los pinares de pino resinero, los densos matorrales de brezo y jaguarzo, así como los emblemáticos pinsapos, destacan como un ejemplo de tenacidad en un entorno que desafía la vida.
La avifauna veraniega también aporta un atractivo singular a la visita. Durante julio, Sierra Bermeja se convierte en un refugio ideal para aves montanas y visitantes estivales, atraídos por la frescura y los recursos que ofrece esta sierra. El cielo despejado y los vientos que ascienden desde la costa permiten avistar diversas especies de rapaces, entre las que sobresale el halcón de Eleonora. Estos halcones se congregan en la zona para alimentarse de insectos voladores, un recurso esencial antes de iniciar su migración hacia colonias insulares. Las aves migratorias, como el roquero rojo y el colirrojo real, también encuentran en estos parajes un lugar para criar, aunque su presencia puede ser intermitente, reflejando la fragilidad de las especies ante las cambiantes condiciones del clima.
Una visita a los Reales de Sierra Bermeja combina la belleza geológica con la fascinación por la observación de aves, donde cada tramo de la ruta ofrece la posibilidad de apreciar tanto el paisaje como la vida silvestre que lo habita. Entre las aves que se pueden observar se encuentran la perdiz roja, el alimoche común, el águila calzada y un sinfín más que añaden diversidad a esta experiencia.
Para llegar a este paraje, se puede utilizar un navegador y buscar «Repetidor pico de Los Reales (1447m)», que conducirá a un grupo de antenas en la cima. Al llegar, se puede aparcar con cuidado cerca de la área del repetidor y comenzar la excursión a pie.
Al aventurarse en esta ruta, es fundamental considerar las recomendaciones particulares del verano mediterráneo, que pueden ser caluroso y escaso en sombra. Es aconsejable evitar las horas centrales del día, usar protección solar y mantener una buena hidratación. Aunque la afluencia de visitantes no es alta, el fin de semana puede notar un incremento en el tráfico de excursionistas y ciclistas, por lo que se sugiere optar por visitar en días entre semana.
La ruta comienza cerca de la cumbre del pico de los Reales, donde la flora y fauna se hacen presentes de inmediato. El sendero indicado como Los Realillos se encuentra a la vista y, tras seguirlo durante algunas distancias, se puede alcanzar un mirador que ofrece vistas impresionantes sobre el valle del Genal y la costa. Este punto no solo permite observar el paisaje, sino que es crucial para avistar a las rapaces en su vuelo.
Al continuar la ruta hacia el norte, se desciende por un sendero que cruzará entre pinos y pinsapos, brindando la oportunidad de observar aves del bosque y aprovechando las oportunidades de ver alguna de las especies raras que habitan en la zona. La experiencia se convierte en un deleite tanto visual como sonoro, con el canto de los pájaros acompañando el recorrido.
Finalmente, para regresar, es recomendable desandar el camino manteniendo la expectativa de avistar lo que pueda cruzar el cielo. Es aconsejable disfrutar de un momento más en la cima antes de emprender el camino de regreso, permitiendo que la calma y las vistas del entorno se asienten en la memoria, un recordatorio de la conexión entre la naturaleza y el ser humano. En resumen, los Reales de Sierra Bermeja son un destino que ofrece mucho más que un simple paseo: es una aventura por la historia geológica y la riqueza biológica de la península.
Fuente: Diputación de Málaga.



