El torneo de Miami sufrió interrupciones debido a las fuertes lluvias que afectaron a la final entre Novak Djokovic y Jakub Mensik. Las precipitaciones retrasaron el inicio del partido en más de dos horas y media, obligando a los organizadores a trabajar arduamente para acondicionar la pista, con escenas curiosas como la de un operario con secadora en mano. Djokovic fue visto recorriendo la cancha para acelerar el proceso, aunque retornó con un ojo visiblemente hinchado. Mientras tanto, Mensik, un joven tenista checo de 19 años que ha llegado a esta final silenciosamente, se enfrenta al desafío de enfrentarse al experimentado Djokovic. Este evento destaca a Mensik como parte de la nueva generación de jugadores que sigue al fenómeno de Carlos Alcaraz, mientras que Djokovic reconoce su potencial y el nivel demostrado tras vencer a destacados tenistas como Jack Draper y Taylor Fritz.
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