En una iniciativa que subraya la apuesta de Estados Unidos por consolidarse como líder en la carrera tecnológica mundial, el Departamento de Energía (DOE) ha anunciado la identificación de 16 ubicaciones en terrenos federales destinadas a la rápida construcción de centros de datos. Estos sitios tienen la capacidad de albergar infraestructuras avanzadas de inteligencia artificial (IA) y supercomputación, con potencial para generar hasta 1.000 megavatios (MW) de capacidad operativa, con miras a comenzar a funcionar antes de 2028.
El DOE ha lanzado una Request for Information (RFI) para atraer la participación del sector privado en el desarrollo de estos terrenos. Una característica destacada de estos emplazamientos es su proximidad a infraestructuras energéticas existentes, además de contar con procesos de permisos ágiles para la implementación de nuevas fuentes generadoras de energía, como la nuclear o el gas de ciclo combinado.
Los sitios seleccionados, estratégicamente ubicados, incluyen:
Argonne National Laboratory en Illinois: Una parcela de 110 acres que se perfila como un centro de datos de 1.000 MW, cercana a Chicago y beneficiada por exenciones fiscales estatales para este tipo de infraestructuras.
Brookhaven National Laboratory en Nueva York: Próxima al centro energético de Caithness Long Island, tiene la posibilidad de integrar un centro con una capacidad de 750 MW.
NREL Flatirons Campus en Colorado: Preparada para 100 MW, con construcción prevista para 2025, ideal para pruebas a gran escala de integración energética.
- Princeton Plasma Physics Laboratory en Nueva Jersey: Con una infraestructura energética de 100 MW y un considerable contrato de suministro de agua que alcanza los 55 millones de galones anuales.
Además, en el Laboratorio Nacional de Los Álamos, en Nuevo México, se trabajan mejoras en el Strategic Computing Complex (SCC), añadiendo 100 MW a su capacidad mediante nuevas fuentes de energía como microreactores nucleares.
Chris Wright, secretario de Energía, compara la actual carrera por la IA con el Proyecto Manhattan, destacando la importancia de los laboratorios nacionales como epicentros de innovación. Con un enfoque similar a los programas de innovación del siglo pasado, la administración actual busca fortalecer el papel de Estados Unidos en el ámbito de la IA, la eficiencia energética y la soberanía tecnológica.
El DOE está llevando a cabo un esfuerzo coordinado en defensa, energía y tecnología, y no descarta explorar nuevas ubicaciones, como un posible centro de datos de 500 MW en una base aérea en Tucson, Arizona. Las empresas interesadas en participar tienen un plazo de 30 días para responder al RFI, abriendo la puerta a un potencial sinergia público-privada que podría acelerar significativamente la construcción de estas infraestructuras críticas.
En un contexto donde la IA generativa y el machine learning necesitan infraestructuras robustas y eficientes, esta acción del gobierno federal posiciona a Estados Unidos como el epicentro de la computación para IA. Al replicar los grandes planes industriales del pasado, el país se prepara para afianzar su liderazgo tecnológico global, marcando un camino hacia una independencia de capital extranjero y un fortalecimiento de las cadenas de suministro nacionales. El desafío está lanzado, y el futuro de la tecnología estadounidense pendula en el horizonte, esperando su confirmación sobre el tablero mundial.