Durante el verano, es crucial mantener el frigorífico en óptimas condiciones debido al esfuerzo adicional que realiza este electrodoméstico y la humedad que se acumula al abrirlo. Un truco sencillo y cada vez más popular consiste en colocar un rollo de papel higiénico dentro de la nevera. Aunque a primera vista pueda parecer insólito, la celulosa del papel absorbe parte de la humedad ambiental, ayudando a minimizar la condensación y reduciendo malos olores. No obstante, este método no sustituye la limpieza regular ni elimina la causa de los olores. El papel puede retener partículas responsables de los olores, pero es esencial localizar y eliminar el origen de los mismos. Utilizar un rollo nuevo cada tres o cuatro semanas y combinarlo con remedios como bicarbonato de sodio o cáscaras de cítricos, puede complementar buenos hábitos de conservación, como evitar introducir alimentos calientes y revisar productos almacenados.
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