El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha comprado un Tesla para mostrar su respaldo a Elon Musk, afirmando que el empresario ha sido tratado injustamente pese a sus contribuciones a la innovación tecnológica. Esta adquisición coincide con un periodo tumultuoso para Tesla, cuyas acciones han caído un 45% desde diciembre, en medio de preocupaciones económicas y controversias políticas. A pesar de las pérdidas significativas de la empresa y del propio Musk -quien sigue siendo la persona más rica del mundo- Trump subrayó su apoyo públicamente y criticó a quienes intentan boicotear a Tesla, convirtiendo un ícono del mundo ecológico en un símbolo también del espectro conservador. Mientras, el presidente espera que su respaldarazo ayude a revitalizar la capitalización de la compañía en la bolsa.
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