La célebre sentencia de Platón, «Quien no es bueno sirviendo, no será bueno mandando», resalta la importancia del servicio como requisito previo al liderazgo. En su filosofía, Platón aboga por que nadie está apto para dirigir sin haber experimentado el valor de la obediencia y el servicio a los demás. Esta idea trasciende el contexto político de la Atenas clásica y se aplica a la vida cotidiana y el trabajo en equipo, donde el liderazgo eficaz surge de la comprensión interna de las tareas y las necesidades de los demás. Platón, discípulo de Sócrates y maestro de Aristóteles, destaca en obras como «La República» y «Las Leyes» la necesidad de subordinar los impulsos personales al bien común y utilizar el poder de manera justa, poniendo énfasis en que la preparación y la disciplina son fundamentales para el buen gobierno.
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