La reciente escalada en la guerra arancelaria iniciada por Estados Unidos ha generado una fuerte conmoción en los mercados financieros globales, incrementando el riesgo de inestabilidad económica no solo a nivel mundial, sino también dentro del propio territorio estadounidense. Los enfrentamientos comerciales no solo han intensificado las tensiones con diversos socios estratégicos, sino que también han contribuido a la volatilidad del comercio internacional y a la incertidumbre económica. Esta situación ha provocado reacciones mixtas entre inversores y analistas, quienes advierten sobre las posibles consecuencias negativas de prolongarse el conflicto, lo cual podría desencadenar una desaceleración del crecimiento económico global y erosionar la confianza en el sistema multilateral de comercio.
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