La región se ha convertido en un epicentro de actividades delictivas, donde convergen mafias de trata de personas, redes de narcotráfico, grupos extremistas yihadistas y mercenarios rusos. Este entramado criminal ha generado una situación de seguridad extremadamente compleja, impactando gravemente tanto a nivel local como internacional. Las autoridades enfrentan un desafío monumental en su intento de desarticular estas organizaciones y restablecer el orden en una zona cada vez más desestabilizada por la violencia y la ilegalidad.
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