El equipo de gobierno nombrado por el Papa Francisco en los últimos años ha asumido un papel crucial en la implementación de reformas significativas dentro del Vaticano. Estas iniciativas buscan modernizar y transparentar la gestión eclesiástica, abordando cuestiones fundamentales como la economía y la administración interna. Además, el liderazgo de Francisco se ha enfocado en promover un enfoque más inclusivo y pastoral, enfatizando la necesidad de adaptarse a los desafíos contemporáneos. Este grupo, compuesto por cardenales y asesores cercanos, ha sido clave en el avance de la agenda reformista del pontífice, enfrentándose a resistencias internas pero logrando progresos notables en diversas áreas de la Iglesia Católica.
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