Durante la última semana, el baloncesto femenino ha enfrentado una serie de incidentes perturbadores en los que asistentes arrojaron juguetes sexuales a la cancha durante partidos significativos de la WNBA. Este comportamiento se repitió en un encuentro entre los equipos Chicago Sky y Golden State Valkyries, provocando la intervención inmediata de los árbitros y una pausa en el juego. La jugadora Natasha Cloud criticó la acción y expresó que no debe desviar la atención del deporte femenino. Las autoridades lograron arrestar al responsable del incidente. La liga ha manifestado su determinación de evitar que tales situaciones se conviertan en una moda, trabajando conjuntamente con los equipos de seguridad para prevenir futuros eventos similares y endureciendo las medidas contra los infractores.
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