El aumento del coste de la energía, exacerbado por el conflicto en Oriente Medio, ha impactado negativamente en los supermercados españoles, quienes enfrentan un sobrecoste de alrededor de 110 millones de euros, afectando toda la cadena alimentaria desde la producción hasta la distribución. A pesar de un repunte en los precios de los alimentos del 2,3% en agosto, la inflación alimentaria se ha mantenido dos puntos por debajo del IPC general gracias al esfuerzo de los supermercados por contener los precios, asumiendo buena parte de los incrementos de costes. Sin embargo, el sector se siente desamparado por el Gobierno, que no ha brindado apoyo frente a estos desafíos energéticos y logísticos. La situación ha resultado en una pérdida de competitividad para las empresas, que han visto disminuir sus márgenes considerablemente en un entorno inflacionario que ha elevado el IPC al 4,3% en agosto, su nivel más alto desde febrero de 2023, según el INE.
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