El maestro de la Puebla retornó a los ruedos tras 210 días de ausencia en una tarde que combinó emociones intensas. La expectación fue tal que se colgó el cartel de «no hay billetes», un testamento de su popularidad y la atracción que genera. La jornada estuvo marcada por un contraste dramático, pasando del aplauso y la ovación a la desaprobación del público, lo que dejó una huella indeleble en los asistentes. Las habilidades taurinas del maestro estuvieron en exhibición, mostrando destellos de su innegable calidad, aunque también surgieron momentos de tensión que derivaron en protesta.
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