La concepción de las lunas de miel ha evolucionado notablemente, pasando de ser un periodo de intimidad entre esposos a enfocarse más en experiencias de viaje personalizadas y flexibles. Según Manuel Melenchón, el deseo de los nuevos matrimonios es disfrutar de un viaje más adaptado y con mayor valor emocional, lo que ha originado variantes como el «early moon» o «mini moon», permitiendo múltiples destinos y momentos. Esta tendencia refleja un cambio en el perfil del viajero, que ahora busca experiencias únicas y personalizadas. Además, el presupuesto que los españoles destinan a sus lunas de miel prácticamente se ha duplicado, alcanzando los 11.591 euros. Esto ha impactado positivamente en el sector hotelero, que se adapta para ofrecer experiencias más completas e interconectadas, destacando por el bienestar, la desconexión y la personalización como nuevas formas de entender el lujo.
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