En una iniciativa que marca un hito en el campo de la dermofarmacia, el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Gipuzkoa (COFG) ha lanzado un curso de especialización para mejorar el asesoramiento en pacientes oncológicos. Este programa formativo, desarrollado en colaboración con La Roche Posay, reúne a medio centenar de farmacéuticos y ofrece un total de 13 horas de aprendizaje centrado en cómo gestionar adecuadamente la salud dérmica de quienes enfrentan un tratamiento contra el cáncer.
El curso, que se extiende desde el 5 de febrero hasta el 26 de febrero, abarca una amplia variedad de temas esenciales como las actualizaciones en terapias oncológicas, cuidados dermoestéticos, formulación magistral, y un aspecto crucial: el manejo psicológico del paciente. Un punto destacado del programa es la discusión sobre la «quimiofobia», un fenómeno que describe el miedo generalizado a los tratamientos químicos, alimentado por la desinformación en internet y redes sociales.
Tomás Muret, vocal de Dermofarmacia del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos, es una de las figuras clave del curso. En su intervención, subrayó la importancia de ofrecer un consejo farmacéutico personalizado y bien fundamentado para pacientes oncológicos. Muret destacó la difícil realidad que enfrentan estos pacientes, cuyos tratamientos suelen provocar efectos adversos en la piel, aumentando así la necesidad de productos especializados que alivien tales síntomas. «Es crucial que los farmacéuticos estén capacitados para recomendar adecuadamente productos dermocosméticos y medicamentos de indicación farmacéutica», afirmó.
Más allá de la formación técnica, Muret abordó el impacto de la quimiofobia en los pacientes, quienes a menudo son llevados a optar por soluciones «naturales» que no siempre son las más adecuadas. «Lo verdaderamente importante no es si un producto es natural o sintético, sino si es seguro y eficaz para el paciente oncológico», puntualizó. Según el experto, algunos productos sintéticos, como los Syndets, son más adecuados para pieles sensibilizadas por los tratamientos oncológicos.
El curso busca empoderar a los farmacéuticos, dotándolos de herramientas prácticas y teóricas, con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los pacientes oncológicos. A través de un enfoque integrador y con la aportación de un cuerpo docente de amplia experiencia, esta iniciativa se perfila como una respuesta contundente para afrontar uno de los retos más complejos en el campo de la salud dérmica asociada al cáncer.