La lencería, históricamente oculta y diseñada para moldear el cuerpo femenino según ideales externos, ha evolucionado para convertirse en un medio de expresión personal y de identidad. Según Patricia Beurkens, directora creativa de Hunkemöller, esta transformación refleja un cambio en el control del relato sobre el cuerpo femenino. Artistas como Madonna revolucionaron el uso de prendas íntimas, llevándolas al escenario y rompiendo con las normas que dictaban que debían permanecer ocultas. Hoy, la lencería se integra en la moda diaria de manera que trasciende la provocación, permitiendo a las mujeres decidir cómo desean expresarse. Esta evolución se observa en las tendencias actuales que privilegian la libertad y acompañan al cuerpo, en lugar de imponer un ideal de corrección.
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