El último informe del Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI) revela un panorama preocupante en términos de gasto militar a nivel mundial. En 2025, el gasto global alcanzó la increíble cifra de 2,88 billones de dólares, lo que representa un aumento del 2,9% respecto al año anterior. Este incremento se ha visto impulsado, en gran medida, por las potencias europeas y la propia Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), que ha reafirmado su papel preeminente en la acumulación de capacidades militares.
Uno de los aspectos más destacados del informe es que España se ha convertido en un jugador relevante en el escenario militar global, siendo el país europeo con el segundo mayor aumento de gasto militar, solo superado por Bélgica. Este incremento del 50% con respecto a 2024 ha llevado a que España ingrese por primera vez en la lista de los 15 mayores compradores de armamento del mundo. Esta tendencia refleja las crecientes prioridades del Gobierno español en materia de defensa, impulsadas por un contexto internacional tenso.
La OTAN, con 32 miembros, concentra un gasto militar de 1,58 billones de dólares, lo que representa el 55% de la inversión militar global. Dentro de la alianza, los países europeos destinaron 559.000 millones de dólares a sus fuerzas armadas, lo que equivale al 35% del gasto total de la organización. Alemania y Polonia han sido significativas en este incremento, con aumentos del 24% y 23% respectivamente.
A pesar de que Estados Unidos sigue siendo el mayor gasta militar del mundo con 954.000 millones de dólares, ha registrado una disminución del 7,5% en su inversión anual. China, por otro lado, continúa aumentando su gasto en defensa por trigésimo primer año consecutivo, alcanzando los 336.000 millones de dólares, mientras que Rusia y Ucrania también han incrementado sus presupuestos militar en medio del prolongado conflicto en el este de Europa.
El informe revela que otras regiones también están moviendo capital hacia el armamento. África ha visto un aumento del 8,5%, con Nigeria y Argelia liderando el aumento, mientras que en Asia y Oceanía, el gasto militar subió un 8,1%. Sin embargo, en las Américas se produjo una caída general del 6,6%, atribuida principalmente a la reducción del presupuesto estadounidense y a un notable descenso en México.
Este ascenso en el gasto militar a nivel mundial plantea un dilema crítico: ¿están los Estados priorizando la defensa militar por encima de las necesidades sociales básicas? Las organizaciones y colectivos de la campaña GDAMS han levantado la voz exigiendo que estos gastos exorbitantes se redirijan hacia áreas fundamentales como la educación, la sanidad y la vivienda, en un esfuerzo por equilibrar las prioridades del gasto público en un mundo que enfrenta una multiplicidad de desafíos sociales y económicos.
Fuente: USTEA.







