Una nueva versión de la leyenda del hombre que disparaba manzanas llega a la pantalla con un enfoque que mezcla comedia y violencia, ofreciendo una experiencia cinematográfica que resulta tanto entretenida como surrealista. La película, aunque apuesta por una narrativa absurda y excesivamente sangrienta, mantiene un tono amigable que deja a la audiencia disfrutando de un espectáculo inofensivo. Este film presenta una ejecución que, si bien no se toma demasiado en serio, logra capturar la atención del público gracias a su propuesta visual y argumentalmente disparatada.
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