Los restos de Hernán Cortés, el conquistador español que lideró la toma de Tenochtitlán con el apoyo de varias comunidades indígenas en 1521, descansan en una pequeña iglesia del centro histórico de Ciudad de México, junto al Hospital de Jesús, fundado por él. Cortés falleció en 1547 en España, pero en su testamento dejó explícito su deseo de ser enterrado en la Nueva España. Diecinueve años después de su muerte, su familia cumplió su voluntad, trasladando sus restos a México. Sin embargo, el lugar de descanso definitivo de Cortés ha cambiado varias veces debido a tensiones políticas y el riesgo de profanación. Originalmente, quería ser sepultado en un monasterio en Coyoacán, pero su construcción nunca se completó. En 1946, se descubrió que sus restos reposaban en la Iglesia de Jesús Nazareno, anexa al hospital que él estableció. A pesar de su relevancia histórica, su tumba permanece como un sitio discreto y alejado del turismo tradicional.
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