Una investigación reciente realizada por la Universidad de Notre Dame ha revelado que la exposición crónica a bajos niveles de pesticidas agrícolas, específicamente clorpirifos, acelera el envejecimiento en peces al dañar sus telómeros, esenciales para proteger el ADN y marcar la edad biológica. Este estudio, que combinó observaciones de campo en lagos de China con experimentos controlados, demostró que los peces en aguas contaminadas presentaban telómeros más cortos y acumulaciones celulares dañinas, como la lipofuscina, comparado con aquellos en entornos limpios. Aunque la Unión Europea y el Reino Unido han prohibido el uso de clorpirifos, este pesticida sigue siendo legal en Estados Unidos y China, lo que preocupa a los científicos debido a sus impactos incluso a concentraciones inferiores a los estándares de seguridad para el agua potable establecidos en Estados Unidos.
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