El Rayo Vallecano se encuentra en una situación crítica tras el anuncio de la Comunidad de Madrid de extinguir temporalmente la concesión del estadio de Vallecas para llevar a cabo obras urgentes, necesarias debido al deterioro de las instalaciones. Esta decisión, basada en una auditoría externa, afectará al club durante dos a seis meses, obligándolo a buscar un nuevo campo en plena campaña de renovación de abonos. La entidad se muestra sorprendida por el momento elegido para tomar esta decisión, interpretándolo como un intento por perjudicar al club, especialmente considerando que las instalaciones habían superado inspecciones previas para la próxima temporada. Por otro lado, desde el gobierno regional sostienen que el estadio representa un riesgo de seguridad y salubridad, justificando así su intervención. Este acto se suma a las tensiones existentes entre ambas partes, con el Ejecutivo insistiendo en el incumplimiento de mantenimiento por parte del Rayo, a pesar de la inversión pública realizada. El club, que tiene la concesión hasta 2039, mantiene una postura tranquila y desafiante ante la revocación cautelar, mientras el gobierno planea una reforma integral de las instalaciones para la próxima década.
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