La avispa asiática (Vespa velutina), originaria de Asia, llegó a Europa en 2004 cuando una reina fecundada fue transportada accidentalmente a Francia en un cargamento desde China. Desde entonces, la especie se ha extendido por varios países europeos, incluyendo España, Portugal, Bélgica, Alemania, Italia y Reino Unido, convirtiéndose en un reto para su control debido a su capacidad de dispersión y al transporte humano. Investigaciones genéticas revelan que la expansión se debe a un único linaje invasor. La Vespa velutina representa una amenaza para el medio ambiente, la apicultura y puede ser peligrosa para los humanos debido a sus potentes picaduras, que pueden ser mortales en casos extremos. La especie sigue colonizando nuevos territorios mediante una combinación de expansión natural y transporte accidental, exigiendo esfuerzos para localizar nidos y prevenir su propagación. Nuevas tecnologías, como minitransmisores, están siendo empleadas para seguir sus movimientos y eliminar colonias efectivamente.
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