El auge de la inteligencia artificial continúa impactando diversas industrias a nivel global, transformando procesos y optimizando resultados. En sectores como el de la salud, estos avances están permitiendo diagnósticos más precisos y tratamientos personalizados, mientras que en el ámbito financiero, agilizan y aseguran las transacciones. A pesar de las oportunidades que presenta, el desarrollo de la inteligencia artificial también plantea desafíos éticos y de privacidad que requieren una regulación adecuada. Expertos subrayan la importancia de implementar políticas que equilibren la innovación con la protección de los derechos de los usuarios para asegurar un futuro tecnológico justo y sostenible.
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