La comisión de investigación del accidente ocurrido en Adamuz señaló una rotura previa en el carril como causa del descarrilamiento del tren Iryo, sin determinar el origen de la fractura. En respuesta, el ministro de Transportes, Óscar Puente, solicitó a Adif revisar el lote de raíles afectados, suministrados por Arcelor Mittal, mientras confirmó que la infraestructura había superado controles de calidad. Además, en la provincia de Segovia, se ordenó limitar la velocidad de la línea Madrid-Valladolid a 60 km/h tras un leve incidente reportado. La acumulación de agua provocó derrumbamientos que interrumpieron servicios ferroviarios en Córdoba y Girona, obligando a Renfe a implementar transporte alternativo por carretera. Puente afirmó que las roturas de carriles son frecuentes en el sistema ferroviario europeo, aunque la mayoría no impacta a los pasajeros.
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