La crisis migratoria en Ceuta sigue afectando gravemente a la ciudad y su entorno. Tras la llegada masiva de inmigrantes la semana pasada, las tensiones han escalado, con el reconocimiento por parte de Marruecos de al menos 40,000 entradas ilegales. Mientras tanto, el Gobierno español eleva la cifra a 50,000. La situación ha provocado una sensación de inseguridad y desconfianza entre los ceutíes, que intentan retomar sus actividades cotidianas con dificultad. En respuesta, el Ejército ha intervenido para trasladar a los inmigrantes de regreso a Marruecos, una acción que ha sido criticada por algunos sectores. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha declarado que se trata de un ataque a la integridad de España, valorando el esfuerzo de repatriación conjunto con Marruecos. No obstante, el vicepresidente de la Junta de Andalucía, Manuel Gavira, ha acusado tanto al Gobierno español como al marroquí de trasladar la crisis al litoral andaluz. La tensión permanece alta, con la ciudad intentando recuperarse mientras el presidente Sánchez disfruta de sus vacaciones en Lanzarote, lo que ha generado críticas por su aparente desconexión de la crisis.
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