Un estudio pionero realizado por el Instituto de Investigación del Hospital del Mar ha revelado una conexión preocupante entre el uso de antidepresivos y el aumento de peso. Tras monitorear a 3.127 adultos a lo largo de más de seis años, los investigadores descubrieron que aquellos que consumieron antidepresivos experimentaron un incremento del peso corporal de aproximadamente el 2% frente a quienes no los tomaron.
La investigación, fundamentada en datos del registro REGICOR, señaló que el 16,4% de los participantes informó haber usado antidepresivos. Sorprendentemente, el 5,1% de estos mantuvo su consumo constante durante todo el periodo de estudio, mientras que un 6,2% y otro 5,1% iniciaron y detuvieron el tratamiento, respectivamente. Según la Dra. Camille Lassale, integrante del equipo de investigación, quienes tomaban estos medicamentos tenían una mayor predisposición a ganar peso y desarrollar obesidad, un hallazgo que se mantuvo constante independientemente de variables demográficas o de estilo de vida.
Este descubrimiento subraya la compleja relación entre el tratamiento de la depresión y sus potenciales efectos adversos sobre la salud física, haciendo evidente la necesidad de reconsiderar los enfoques farmacológicos aplicados. Los investigadores recomiendan una vigilancia cercana del peso y otros factores de salud en pacientes que reciben tratamiento con antidepresivos.
El Dr. Víctor Pérez, jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital del Mar, reconoció la efectividad de los antidepresivos para tratar desórdenes mentales comunes, pero también advirtió sobre la posibilidad de un aumento de peso inducido por algunos de estos medicamentos. Este efecto secundario puede desanimar a los pacientes a seguir con el tratamiento, convirtiendo en crucial la evaluación de opciones terapéuticas que reduzcan este riesgo.
Contextualizando estos hallazgos, cabe mencionar que la depresión afecta a unos 280 millones de personas globalmente, siendo más común en mujeres, mientras que la obesidad alcanza los 650 millones de casos alrededor del mundo. La interdependencia entre ambos trastornos es clara, destacando la apremiante necesidad de explorar tratamientos de depresión que tomen en cuenta estos efectos colaterales.
España se encuentra entre los países de mayor consumo de antidepresivos en Europa, junto a Suecia y Portugal, lo cual enfatiza la relevancia de esta investigación. A medida que la prevalencia de la depresión y la obesidad continúa creciendo, se vuelve imperativo gestionar cuidadosamente los tratamientos para mitigar los efectos adversos mientras se siguen buscando soluciones terapéuticas efectivas.