Inteligencia Artificial Andaluza Potencia el Sabor y Aroma de la Fresa Ante el Cambio Climático

3
minutos de tiempo de lectura
Inteligencia Artificial Andaluza Potencia el Sabor y Aroma de la Fresa Ante el Cambio Climático

Un equipo de investigadores de la Universidad de Málaga y el Instituto de Hortofruticultura Subtropical y Mediterránea ‘La Mayora’ ha logrado un avance significativo en la mejora del sabor y la calidad de la fresa mediante el uso de factores genéticos y ambientales. Financiado por la Consejería de Universidad, Investigación e Innovación, este estudio ha identificado cómo el entorno de cultivo puede influir dramáticamente en el sabor y aroma de las fresas, dependiendo de la región donde se cultivan.

El proyecto, llevado a cabo simultáneamente en cinco países europeos (Noruega, Francia, Italia, Polonia y Alemania), ha revelado que el entorno y su interacción con el cultivo son esenciales para el desarrollo y calidad del fruto. Las conclusiones del estudio, publicadas en la revista Food Chemistry, destacan que las altas temperaturas aceleran la maduración y aumentan la acidez de las fresas, mientras que climas más suaves favorecen la acumulación de azúcares, mejorando su sabor.

Los investigadores analizaron cuatro variedades de fresas (Clery, Frida, Gariguette y Sonata) cultivadas en diferentes condiciones, como campos abiertos y túneles de polietileno, aplicando técnicas avanzadas de análisis molecular. El empleo de modelos matemáticos y tecnologías de aprendizaje automático ha permitido prever el comportamiento de la fruta en diversos escenarios climáticos.

La fresa, un fruto octoploide con ocho copias de su genoma, presenta una complejidad genética superior a la de plantas como el tomate. Este estudio ha empleado técnicas como PERMANOVA para manejar grandes volúmenes de datos y ha identificado compuestos clave estables en diferentes entornos, como la sacarosa y el linalol, vitales para el aroma y sabor del fruto.

Además, los investigadores subrayan la potencial reducción en el tiempo de desarrollo de nuevas variedades de fresa. Mientras que los métodos tradicionales tardan entre 8 y 12 años, el uso de marcadores moleculares y tecnologías avanzadas puede reducir este plazo a 2-4 años, lo que significa un ahorro importante en costos para los agricultores.

El proyecto, cofinanciado por el programa Horizonte 2020 de la Unión Europea y el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, se orienta hacia el desarrollo de variedades que combinen calidad sensorial y adaptación a distintos sistemas productivos. Con futuras investigaciones, el objetivo es potenciar no solo la apariencia, sino también las características sensoriales y hedónicas de las fresas, para ofrecer al consumidor un producto más aromático y adaptado a los desafíos del cambio climático.
Fuente: Junta de Andalucía.

TE PUEDE INTERESAR