El árbitro Munuera Montero tomó la decisión de enviar a los futbolistas a los vestuarios durante un partido de la Primera División, después de haber realizado varios avisos a los aficionados en las gradas por su comportamiento inadecuado. La situación se intensificó cuando se lanzaron diversos objetos al área del equipo visitante, lo que obligó a interrumpir temporalmente el encuentro para garantizar la seguridad de los jugadores y del personal en el campo. Esta medida refleja la creciente preocupación por la seguridad en los estadios y el esfuerzo por mantener un entorno seguro y respetuoso para todos los involucrados en el espectáculo deportivo.
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