Un estudio de Transport & Environment revela serias irregularidades en el consumo de residuos de aceite de palma utilizados en el diésel renovable HVO que comercializan grandes petroleras en Europa. España es uno de los mayores consumidores de estos biocombustibles, que contienen el efluente de aceite de palma (POME), presuntamente en cantidades que exceden su disponibilidad global, sugiriendo fraude. T&E insta a la implementación de restricciones políticas rigurosas para evitar el camuflaje del aceite de palma convencional como POME en la producción de HVO, una práctica que plantea dudas sobre la sostenibilidad de este biocombustible, resaltando la necesidad de eliminar incentivos que faciliten su uso en Europa.
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