Jannik Sinner sorteó un duro obstáculo en el Open de Australia, asegurando su lugar en octavos con una épica remontada ante el estadounidense Eliot Spizzirri, en un encuentro prolongado a lo largo de cuatro sets y casi cinco horas bajo un intenso calor. El número dos del mundo, visiblemente afectado por las altas temperaturas que le provocaron calambres, solicitó una interrupción que cambió el curso del partido. El cierre del techo, invocado por la normativa de calor extremo, le brindó un respiro que le permitió recuperar fuerza y finalmente doblegar a su contrincante. Spizzirri, quien nunca había estado en una situación similar en un Grand Slam, no pudo mantener la ventaja tras la pausa, cediendo ante el resurgido Sinner, quien aspira a aumentar su palmarés en Australia a pesar de las dificultades físicas evidentes. Sinner reconoció la importancia del componente mental y físico en el tenis de alto nivel, subrayando su compromiso con mejorar su resistencia en condiciones adversas a lo largo de la temporada.
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