A finales de 2023, la Unión Europea aprobó el Instrumento Anticoercitivo, una herramienta legal diseñada para proteger la estabilidad económica del bloque frente a presiones externas, como guerras comerciales, y para disuadir cualquier intento de coerción económica de países fuera de la UE. Este mecanismo permite a Bruselas responder con aranceles, restricciones al comercio de servicios y limitaciones a la inversión extranjera directa, preservando así la cohesión económica y la competitividad europea en el mercado global. Además, la UE coordina esfuerzos con aliados como Estados Unidos y Japón, aunque en situaciones donde la disputa involucra a un aliado, deberá buscar otros apoyos para evitar impactos negativos en sus miembros. Esta estrategia puede redefinir las normas del comercio mundial y fortalecer la posición de la UE en un entorno económico cada vez más incierto y competitivo.
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