El presidente interino de Siria, Ahmed al Sharaa, ha advertido de un «nuevo peligro» para el país, con remanentes del régimen de Bachar al Asad y fuerzas extranjeras intentando provocar una guerra civil. Tras la muerte de más de 1.300 personas, incluidos más de 800 civiles, en supuestas represalias sectarias atribuidas a las fuerzas de seguridad, Al Sharaa subrayó la amenaza persistente de estos actores que buscan perpetuar el caos. Durante su discurso, anunció medidas para fortalecer la unidad y preservar la paz, entre ellas la formación de un comité superior y otro independiente para investigar los hechos. A pesar de las acusaciones, el nuevo gobierno no ha reconocido la violencia ni aclarado las cifras de víctimas. Al Sharaa enfatizó que ningún implicado en el derramamiento de sangre estará por encima de la ley.
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