El uso del vinagre blanco como método de limpieza para sofás se presenta como una opción económica y sencilla, sin embargo, su aplicación debe realizarse con precaución. Aunque puede ser útil para atenuar olores y retirar suciedad superficial en tejidos compatibles, no reemplaza a los limpiadores específicos ni actúa como desinfectante. Es crucial consultar las instrucciones del fabricante para evitar daños en materiales sensibles, como lana o seda. La mezcla recomendada consiste en una parte de vinagre y al menos tres partes de agua, aplicándose siempre de manera prudente y nunca directamente sobre la tapicería. El vinagre blanco no aborda manchas profundas ni actúa contra microorganismos específicos, por lo que para situaciones complejas o desinfección, se aconseja usar productos diseñados para esos propósitos o recurrir a profesionales.
Leer noticia completa en OK Diario.



