En Palma, la «Operación Acantilado» destapó una sofisticada red de blanqueo de capitales vinculada a una macroestafa internacional con criptomonedas. Liderado por un presunto estafador, el entramado utilizaba inversiones inmobiliarias de alto nivel para canalizar millones de euros de origen ilícito. La Policía Nacional, con apoyo del FBI y otras agencias europeas, detuvo a cinco personas y embargó bienes valorados en más de 15 millones de euros. A pesar del colapso de la estafa piramidal que sostenía la trama, los implicados intentaron reorganizarse y proseguir con las operaciones. El esfuerzo internacional fue clave para desarticular una organización que aprovechaba el auge de las criptomonedas para ocultar el dinero fraudulento, revelando la necesidad de cooperación global en la lucha contra el crimen financiero. Ahora se espera que el proceso judicial desvele nuevos detalles del caso y la posibilidad de otras operaciones ilegales aún activas.
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