Marruecos avanza en su ambicioso proyecto agrícola en la región de Dajla-Ued Ed Dahab, transformando más de 5.200 hectáreas de desierto en campos de cultivo mediante la desalación de agua del Atlántico. Con una planta capaz de generar 100.000 metros cúbicos diarios, el país pretende garantizar el riego de estas tierras sin depender de acuíferos subterráneos, cuya explotación es limitada. Además, se estima que 30 millones de metros cúbicos de agua desalinizada serán anualmente destinados al riego agrícola, permitiendo el cultivo de productos hortícolas como tomates y cebollas. La energía eólica alimentará en parte esta infraestructura, marcando un paso significativo en la agricultura sostenible. Desde 2022, el desarrollo de estos terrenos ha sido adjudicado a través de convocatorias que involucran la colaboración público-privada, destacando la continua expansión y el potencial de estos cultivos para abastecer tanto al mercado local como a la exportación.
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