El gobernador de Minnesota ha expresado su frustración y molestia en declaraciones contundentes hacia la administración federal, exigiendo al presidente que ponga fin a una operación en curso. En una conversación con la Casa Blanca, el funcionario estatal describió la situación como «repugnante» y llamó a una pronta resolución. Esta demanda refleja un creciente descontento en el estado, que busca soluciones inmediatas a preocupaciones no especificadas públicamente.
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