En el Algarve, la principal zona turística de Portugal, se está llevando a cabo una colosal iniciativa para enfrentar la erosión costera, que amenaza tanto al medio ambiente como a la economía local. Las autoridades han lanzado una operación que implica el traslado de 2,2 millones de toneladas de arena para regenerar cerca de siete kilómetros de litoral entre Quarteira y Garrao, incrementando la anchura de las playas en un promedio de 37 metros. Este esfuerzo, que cuesta alrededor de 15 millones de euros, busca crear una barrera natural contra el oleaje y las tormentas cada vez más intensas debido al cambio climático. El proyecto, supervisado estrictamente para proteger los ecosistemas marinos y el patrimonio arqueológico submarino, concluirá antes de la temporada alta turística, en un intento por preservar el atractivo del Algarve ante la continua amenaza de la elevación del nivel del mar.
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