El presidente de la Diputación de Málaga, Francisco Salado, ha llevado un mensaje claro y contundente a la capital española durante su intervención en el Executive Forum España. En esta conferencia, Salado afirmó que la próxima década será crucial para el desarrollo de la provincia y subrayó la necesidad de una inversión pública de aproximadamente 15.000 millones de euros para afrontar los desafíos que trae consigo el notable crecimiento económico y demográfico de la región.
Durante su exposición, presentada por el expresidente de la Diputación, Elías Bendodo, Salado destacó el impresionante aumento del PIB de Málaga, que ha crecido un 176% en más de 20 años, superando significativamente el crecimiento de Andalucía y de España, que se sitúan en torno al 130%. Este logro ha llevado al presidente a calificarlo como el «milagro económico» de la provincia, haciendo hincapié en la importancia de que las inversiones públicas se alineen con este notable desarrollo.
Málaga se encuentra en un momento álgido de su historia, con aspiraciones de convertirse en uno de los principales polos económicos, culturales y sociales de España. Salado argumentó que el crecimiento demográfico, que ha llevado a la población de la provincia de 1,3 millones a casi 1,9 millones en dos décadas, requiere una respuesta proporcional en términos de inversiones. Se espera que para 2030 la población supere los dos millones, convirtiendo a Málaga en la provincia más poblada de Andalucía.
Además, Salado resaltó el incremento educativo y empresarial, al destacar que desde el año 2000, la provincia ha casi duplicado su número de empresas activas, un crecimiento del 87%, que es notablemente superior al registrado en el resto del país. Este auge empresarial se refleja también en la recaudación fiscal, que ha aumentado de 1.330 millones de euros en 2000 a aproximadamente 6.550 millones en 2025.
El presidente no escatimó esfuerzos en señalar los retos que enfrenta Málaga, identificando cuatro cuellos de botella críticos: la movilidad, la disponibilidad de agua, la oferta de vivienda y la capacidad eléctrica. Subrayó que el crecimiento sostenible puede verse comprometido si no se abordan estas cuestiones urgentemente. Exigió al Gobierno central que mire a Málaga con una perspectiva acorde a su nuevo tamaño y exigencias.
Melgar propuso una serie de infraestructuras vitales, como el tren de la Costa del Sol, la mejora de los servicios de cercanías, la creación de nuevas desaladoras y la ampliación de la red eléctrica, además de inversiones en salud que están en curso, como el nuevo hospital que superará los 700 millones de euros.
En el ámbito de la vivienda, Salado hizo un llamado a la necesidad de desarrollar más opciones de vivienda asequible, con una adecuada política fiscal y mayor colaboración público-privada, así como a solucionar la burocracia y garantizar la seguridad jurídica necesaria para impulsar estos proyectos.
La Diputación de Málaga ha estado trabajando en varias iniciativas para respaldar este crecimiento, incluyendo la modernización de infraestructuras hídricas y de movilidad. Salado expresó su optimismo sobre el futuro de la provincia, pero advirtió que Málaga no puede seguir limitándose a lo que se puede lograr solo con esfuerzos locales.
El mensaje de Francisco Salado es claro: Málaga ha alcanzado un crecimiento significativo y necesita el apoyo y la inversión tanto pública como privada para continuar su desarrollo. Con una infraestructura y políticas adecuadas, la provincia está preparada para desatar su potencial y convertirse en un verdadero motor económico no solo en Andalucía, sino en todo el país.
Fuente: Diputación de Málaga.








